¿Qué es la Cooperación Internacional para el Desarrollo?
La cooperación internacional (CI) se refiere al conjunto de acciones y/o recursos que intercambian actores de diferentes países, de manera voluntaria y conforme a sus estrategias e intereses.
La CI es una forma de interacción humana que sirve como medio para alcanzar un fin. Dicho objetivo es, precisamente, lo que determina el valor de la cooperación (Robinson, 2008). En este sentido, el crimen organizado, la trata de personas, el tráfico de armas, narcóticos o especies animales y vegetales, por ejemplo, pueden ser considerados como redes de cooperación internacional con fines ilícitos.
Cuando se habla de cooperación internacional para el desarrollo (CID), en cambio, se hace referencia a la movilización de aquellas acciones y/o recursos financieros, técnicos y humanos que tienen como propósito contribuir a la promoción de todo aquello que se entiende como desarrollo. Sin embargo, el desarrollo tiene muchas interpretaciones, sentidos y significados que dependen de la perspectiva de quien lo interpreta y aplica. Además, puede ir acompañado de muchos adjetivos (económico, sustentable, local, rural, endógeno, humano, etcétera) que contribuyen a la vaguedad del concepto.
De ahí es que no se puede hablar de una definición única y permanente de la CID, pues ésta se transforma según el tiempo, el lugar, las tendencias globales, la situación social, política y económica, los intereses de las partes involucradas, las prioridades de la agenda internacional y, sobre todo, dependiendo de la noción que sobre el desarrollo se tiene. Asimismo, la concepción de la cooperación internacional para el desarrollo puede variar dependiendo de si se trata de un país meramente receptor de cooperación, o bien, de países que juegan un doble papel pero que pueden ser identificados por contar con un carácter mayoritariamente como receptores u oferentes de acciones de cooperación internacional.
Algunas clasificaciones de la Cooperación Internacional para el Desarrollo
La CID puede segmentarse bajo distintos criterios. Dependiendo de la naturaleza de los recursos utilizados, se puede definir como reembolsable o no reembolsable. De acuerdo con el ámbito, se cataloga en cooperación vertical, horizontal o triangular. Asimismo, según la esfera de acción, puede agruparse en cooperación bilateral, multilateral y/o regional. Utilizando la modalidad como criterio de clasificación se puede categorizar, a grandes rasgos, en cooperación económica-financiera, técnica-científica, educativa-cultural y humanitaria o de emergencia. Finalmente, según la vertiente, las acciones de un país pueden diferenciarse en oferta, recepción o como socio en la cooperación triangular.
En la siguiente figura se presentan los distintos criterios de clasificación de la CID.
Clasificaciones de la CID según distintos criterios
Fuente: Elaboración propia sobre la base de información de Cruz (2008) y Pérez y Sierra (1998).
Una acción de cooperación internacional para el desarrollo puede caer en distintas clasificaciones. Por ejemplo, un crédito concesional otorgado por un organismo financiero internacional a un país determinado, puede ubicarse como una oferta de cooperación financiera, de tipo reembolsable, vertical y multilateral.
No existen definiciones sobre la cooperación internacional para el desarrollo que sean correctas o incorrectas, pues como se mencionó anteriormente, ésta depende de muchos factores. Sin embargo, la falta de precisión en los conceptos no ha impedido que durante décadas se hayan llevado a cabo distintas acciones entre países con características especiales, concretas y diferenciadas que permiten ubicarlas bajo la etiqueta de la CID.
Para profundizar más sobre la definición de la CID y otros criterios de clasificación, te recomendamos los siguientes enlaces:
Ejemplos de acciones de Cooperación Internacional para el Desarrollo
Seguramente, existen muchas otras concepciones y clasificaciones de la cooperación internacional para el desarrollo (cooperación descentralizada, cooperación Sur-Sur, entre otras). A continuación, presentamos algunos ejemplos específicos sobre acciones de CID.
- Cruz García, Neydi Sagnité (2008), “Evolución de la Ayuda Oficial al Desarrollo: los retos para México y un análisis de su papel como receptor de 1960 a 2005”, Tesis de maestría, México, Instituto Mora.
- Robinson, James (2008), “La posibilidad de la cooperación” en Gottsbacher, Markus y Lucatello, Simone (comps.), Reflexiones sobre la ética y la cooperación internacional para el desarrollo: los retos del siglo XXI, México, Instituto Mora, pp. 68-91.
- Pérez Bravo, Alfredo y Sierra, Iván (1998), Cooperación técnica internacional, dinámica de la experiencia mexicana, México, SRE / Porrúa.
- Rodríguez Vázquez, Horacio (2010), “La cooperación internacional para el desarrollo desde una perspectiva latinoamericana” en Pollack, Aaron (coord.), Temas de cooperación internacional para el desarrollo: criticar, proponer, sistematizar, México, Instituto Mora, pp. 9-34.




Sin pretender responder la primera pregunta, sino buscando debatir sobre sus planteamientos, comparto el siguiente análisis.
Si el punto de partida es conceptual, entonces no habrá mayor problema para definir si las acciones de cooperación internacional son para el desarrollo, ya que a las mismas podrá adjudicársele un rango de valor cuantitativo a partir de su acercamiento a cumplir con el marco denominativo del término “desarrollo”.
Sin embargo, desde una perspectiva instrumental de la CID, puede observarse que en el ejercicio cotidiano de la misma, el concepto de desarrollo, aunque se haga explícito, suele ser tan amplio que se da cabida a una gama a veces contradictoria de acciones de los resultados de las mismas. Es entonces cuando la búsqueda del desarrollo se puede ver mermada por la duplicidad de esfuerzos, el propagandismo sin impactos positivos en el desarrollo, la carga hacia alguna tendencia (que puede ser economicista, tecnocrática, etc.), y en suma, la ineficacia de la ayuda y de la cooperación para el desarrollo.
Finalmente, planteo que un consenso sobre el término desarrollo no es suficiente para detener los efectos negativos y las acciones contradictorias en el ejercicio de la CID, ya que la praxis determina definitivamente los verdaderos efectos sociales y humanos de las acciones de CID.
Dos preguntas para discutir:
Si la cooperación internacional para el desarrollo son las acciones para promover el desarrollo, como sea que este se entienda, entonces ¿se puede usar el ámbito “desarrollo” para justificar dichas acciones y sus efectos?
¿Será necesario tener una definición más específica para evaluar si todo “el desarrollo” proviene de las acciones de la cooperación internacional?